Pesadica soy
Jeje después de esto no me volveis a pedir nunca más ni una crónica, ni fotos...jejeje
Jeje después de esto no me volveis a pedir nunca más ni una crónica, ni fotos...jejeje
Empaparte de música y sonidos. El atardecer en la Torre Gálata se convierte en un canto coral de los muecines anunciando el fin de ramadan. Istikal Cadessi es una concentración de tiendas de instrumentos musicales, bares con musica en directo y musicos callejeros. La música actual turca goza de muy buena salud.
Puedes dedicarte a coleccionar lugares visitados. O mucho mejor. Empaparte en la sensación de los espacios. La perfección geométrica de Ayasophia, la elipse y el circulo. El equilibrio de San Salvador de Chora. La majestuosidad de lo oculto de la Basilica Cisterna. El orden en el caos en el trazado de las calles.
Tras probar el yogurt fabricado en Kanlinca no puedo volver a mirar con deseo ningún otro. Tras beber cien tes turcos acompañados de plácida conversación entiendo su sentido. Tras degustar, oler, sabores, olores, que se confunden en amalgama con miradas, imágenes y recorridos callejeros.
Cuando un turco te dice...mírame a los ojos...sabe perfectamente lo que te está diciendo. Me he sentido mil veces perdida en mil miradas.
Una densidad de población así es una sensación que acompaña cada paso que das. 6500 personas por kilómetro cuadrado. Todas en movimiento constante. Todo es intercambio, transacción, conversación, movimiento, movimiento, movimiento.
Ya ha pasado el día crítico de mi cumpleaños, como siempre arropada y con el cariño de la gente próxima. Empieza una semana de prisas y agobio pero sé cuando termine la semana me espera una de las cosas que más me gusta en la vida, viajar.
Mi pasión por el dulce es contenida y muy muy de vez en cuando voy al supermercado, se que ese día sí, me acerco con decisión a la estantería de la nocilla. Compro unicamente un bote, de nocilla sin mezcla, me voy a casa, me aislo del mundo lo abro y meto el dedo dentro. Ummmm. Solamente es un momento, despues el bote va a parar a la nevera y ya no me sabe como ese instante de abrirlo.
Mi pasión por viajar es como ese instante. Un gusto que se pega al paladar, contenido y disfrutado.
Dentro de una semana me espera Istambul. Y ya miro codiciosa la fecha y el cuerpo se me anticipa al placer de perderme, observar, mirar, esconderme tras la cámara, buscar, indagar, pararme, pararme, pararme.
Hasta entonces, no olviden ser felices.